Cuando perfumarse se convierte en un arte

Cuando perfumarse se convierte en un arte

Perfumarse requiere un mínimo de conocimientos. Por ejemplo, se debe saber que para conservar el aroma durante más tiempo, se debe aplicar la fragancia en ciertos puntos precisos del cuerpo. Se debe dar prioridad a lugares como la zona lumbar, detrás de las rodillas, la zona posterior del codo, la cintura, detrás de la oreja, entre los senos, o en la nuca donde la sangre afluye con mayor intensidad. Por otro lado, es bueno dosificar la cantidad de perfume en función de su concentración.

También es indispensable saber utilizar un buen perfume en la estación del año más oportuna. Tanto en invierno como en verano, el perfume no se debe aplicar sobre la piel antes de exponerse al sol. Este producto está compuesto de elementos fotosensibles. Por esta razón, se puede sufrir una reacción química que provoque manchas o una irritación cutánea. Durante el verano, es mejor cambiar de fragancia, y decantarse por una versión más suave. Normalmente, las colonias para el verano contienen menos alcohol.

Los aromas se reparten en diferentes familias olfativas. Entre las más conocidas están las florales. Se trata de aquellos perfumes confeccionados a base de un bouquet floral o de flor de rosa, de muguete, de jazmín, u otros. Para realzar su aroma, se mezclan generalmente con fragancias especiadas o afrutadas. Las mujeres románticas aprecian mucho más el lado natural de los perfumes. Por otro lado están los aromas achiprados, que se basan en ingredientes como la espuma, la madera, y las flores.

Los aromas hesperiados están compuestos esencialmente de limón, de bergamota, de mandarina, de naranja, de pomelo y de otros cítricos. A veces, estos efluvios se realzan con acordes achiprados o florales. Finalmente, están los aromas orientales, ricos en especias como el clavo, la canela, y el almizcle. A las mujeres más sensuales les suele gustar este tipo de perfumes.